Realismo sucio

(10/08/2026) Tener el coche sucio hasta el punto de que alguien pueda escribir en su superficie “guarro, lávalo” está relacionado con el estrés de su dueño y no tanto con la vagancia como creíamos hasta hace pocos días. Aunque también.

Se trata del estrés, esa enfermedad que lleva a la desmotivación y a posponer tareas que requieren cierta energía como pasar un paño con agua y jabón por el lomo del coche. Eso dicen los que entienden.

Para la psicología el auto sucio es reflejo de nuestro mundo interior que adolece de falta de organización, baja autoestima y abandono de uno mismo.

Ahora que los chinos han sacado al mercado el Uworld U1, un robot que combate la soledad en el hogar, un humanoide que se mueve y reconoce emociones, tendrá que ocuparse también del estrés de su dueño, empezando por darle una palmadita en la espalda y terminando por lavarle el coche en el garaje para que suba su autoestima.

Pero si el motivo de mantener el coche con polvo de años está bastante claro, no lo está tanto el que lleva a tanto plumilla a escribir sobre el polvo del parabrisas.

Los antropólogos han encontrado una mina costumbrista y todo un manual sobre la tipología humana, analizando los mensajes escritos en la cristalera del automóvil. Porque no es lo mismo el que ha escrito “no lo laves, siembra patatas” que quien señala “no estoy sucio, solo ahorro agua”. El primero marca claramente la obra de un hortelano metido a escriba, mientras que el segundo subraya la protesta de un ecologista preocupado por el excesivo consumo de agua.

Tampoco es lo mismo garabatear “no me lavo porque amo mi tierra” que deja ver la mano de un nacionalista de cualquier patria, que grabar “si eres así de guarro, llámame al teléfono …” que indica algún tipo de perversión y posiblemente una carencia afectiva en la infancia.

La inventiva y creatividad de muchos de estos mensajes –los incluidos en este artículo se han encontrado en la calle- darían para un Nobel de literatura. Porque qué me dicen de quien escribió “Voy por la cuarta etapa del Dakar” o el que puso “H2 O + trapito = coche limpio” o “anoche soñé que me lavaban” o “lo que importa es el interior”, pues que hay obras literarias que no le llegan a la altura del zapato a esta mensajería polvorienta.

Habría, por consiguiente, que reprogramar el Uworld U1 para que además de las tareas de lavado identifique a los autores de estos versos. Con la ayuda de la IA, que llevará a cabo el consiguiente estudio grafológico, no será nada difícil desenmascarar a tantos letraheridos que graban sus fantasías sobre la página inmaculada del polvo.

Esos mensajes, convenientemente clasificados, le darían al dueño del auto el material necesario para esa gran novela aún no escrita que bien podría titularse “Pregúntale al polvo”. Y más si esa obra literaria, esa gran novela nunca escrita, se viste con el traje de la ambición y se extiende a la sabiduría de otras lenguas.

Porque una gran novela tiene que reflejar el alma humana más allá del idioma en el que se expresa cada cual cuando escribe sobre el polvo del carro, que es como llaman al coche en la Argentina. Y tiene que demostrar que la creatividad humana es universal y no tiene fronteras

Un amigo que ha recorrido medio mundo ha coleccionado estos ejemplares que les regalo para que ustedes aprecien la calidad que esconden. En inglés: “Earth day celebration” (Celebración del día de la Tierra), “NASA mars rover replica” (Réplica del rover de la NASA en Marte), “Rain, de your job” (lluvia, haz tu trabajo).  En francés se topó con: “Ne pas laver, projet scientifique” (No lavar, proyecto científico), “Ceci n´est pas une voiture sale” (esto no es un coche sucio). En italiano: “Ancha i dinosauri sono estinti, ma questo sporco resta” (Los dinosaurios también se extinguieron, pero esta suciedad permanece), “L´ho visto più pulito a Pompei” (Lo vi más limpio en Pompeya), “Non lavarlo,sto studiando i batteri” (No lo laves, estoy estudiando las bacterias). Y en alemán: “Ich bin nicht schmuteig, das ist tarnung” (No estoy sucio, esto es camuflaje).

Y mi amigo sigue viajando por el mundo, así que ya les contaré.

Son como ven joyas literarias que bien podrían encuadrase en la corriente del  realismo sucio que tanto trabajaron Charles Bukowski y John Fante, autor este de una obra titulada Pregúntale al polvo que demuestra a las claras la estrecha relación que hay entre el polvo del coche y la literatura.

Author: Luis Torrecilla Hernández

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