Pasión por la historia

(27/2/2008) Mi anterior artículo versó, como recordarán los sufridos amigos que siguen este blog, sobre los escritores y las dedicatorias. Sobre mi búsqueda de la caligrafía del autor que humaniza, de alguna manera, el trabajo aséptico y repetitivo de la imprenta.
Entre ellos, entre los escritores, dejé uno para este artículo no por el olvido lógico de muchos de ellos – que me perdonen aquellos que me dejé en el tintero-, sino por considerar que su obra y nuestra amistad merecían un punto y aparte. Algo distinto y distintivo. Me refiero al profesor y escritor astorgano Arsenio García Fuertes y a su libro recientemente publicado  “Dos de mayo de 1808. El grito de una nación”. Arsenio, con quien comparto dos grandes pasiones – la enseñanza y la historia – bien se merecía un apartado. Y aquí está.
Corría el año 2005 cuando decidí hacer una recreación Histórica en Cañizal (Zamora) sobre “La Marcha Paralela”, importante acontecimiento histórico que sacudió la comarca zamorana de La Guareña en 1812 en los días previos a la batalla de Los Arapiles.
Neófito en el asunto de las Recreaciones Históricas busqué asesoramiento en personas con experiencia en esos temas y las indagaciones me llevaron a Teresa Casquete de Medina de Rioseco – había organizado la  recreación de la batalla de El Monclín – quien, en llamada telefónica, me remitió a Arsenio que había organizado, a su vez, la Primera Recreación histórica en Astorga.
- Es una persona seria y generosa. Llámale. Te ayudará.
Han pasado ya algunos años y aquellas palabras, escuetas y sentidas, cargadas del laconismo de las grandes verdades, las puedo confirmar plenamente.
El profesor e historiador astorgano Anselmo García Fuertes  colaboró de una manera generosa en la primera Recreación Histórica del año 2006 y, de no ocurrir desgracia que lo evite, colaborará en la que ya preparamos para el año en curso.
Conferenciante experto y asiduo en temas napoleónicos, investigador incansable de todo lo que tiene que ver con la Guerra de la Independencia española, acaba, como dije, de publicar en Madrid un libro de los que enganchan desde el primer capítulo.
No quiero entrar en detalles sobre el contenido de la obra y menos sobre su ajustada y rigurosa visión histórica en torno a los acontecimientos que narra. Mi amistad con Arsenio dificultaría la imparcialidad necesaria en estos asuntos y me precipitaría en una innecesaria apología sobre su autor.
Compren el libro y sumérjanse en su lectura. Después hablamos.
Acudí hace pocas fechas a Astorga para disfrutar de la ciudad y de paso ver la exposición que su ayuntamiento junto con el Ministerio de Defensa han hecho sobre  la Guerra de la Independencia. El título – “La Historia y su enseñanza. 200 años (1808-2008) de la Guerra de la Independencia”- ya prometía, y la presencia de Arsenio como anfitrión auguraba la mejor de las cosechas.
No me equivoqué. Asistimos – los amigos y los visitantes que se fueron sumando a nuestro grupo para ver la exposición-  a una de las mejores lecciones de historia recibidas en nuestra vida. No exagero. Teníamos la mejor batuta para que aquella música sonara perfectamente: el profesor Arsenio. Y sonó.
En unos tiempos como los que corren en los que la historia o se tergiversa o se “ningunea” para no herir viejas suspicacias pueblerinas a las que tan dados somos los españoles, la exposición supera viejos complejos y narra los hechos tal y como sucedieron, dejando constancia de nuestras miserias pero también de nuestro heroísmo. Que lo hubo, ¡vaya si lo hubo!
Si se dejan caer por Astorga ahora que los días alargan su luz, no dejen de visitar la exposición, estará hasta el 16 de Marzo.
Luego, empachados de historia y de arte – Catedral de Santa María, Palacio Episcopal diseñado por Antonio Gaudí, Murallas,..-,  busquen cualquier mesón y pidan un “cocido maragato”.Y que les aproveche.



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