Microblogging

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(30/12/2011) Como todo lo que ocurre en el exterior acaba llegando a nuestro pequeño mundo, que para algo estamos en la aldea global, aprovecho para adelantar a la escuela 2.0 española, aún débil y lenta en nuevas tecnologías, ¡pobrecita!, lo que hace o comienza a hacer furor en Francia -país hacia el que siempre hemos mostrado admiración y cierta envidia-: los microblogging. Que luego nadie diga que no avisé con tiempo.
Pues sí, el microblogging o minitexto o minirrelato (no se admiten más de 140 caracteres) parece ser una excelente herramienta para hacer competentes en lecto-escritura a los escolares de cualquier edad, incluyendo a los universitarios (que tan poco leen y tan mal escriben).
Céline, una profesora de la población de Seclin, situada en el norte de Francia lo dice bien claro :
- Les 140 caractères de Twitter correspondent très bien à leur niveau.
Al parecer con su uso se agiliza la lectura y la comunicación en un soporte que es y será el de los muchachos del siglo XXI, el digital.
Los “tweets” -cortos mensajes instantáneos de 140 caracteres como máximo- acompañados de fotos y de vídeos hacen, según la maestra, las delicias de la muchachada deseosa de comunicarse con otros “compas” que están conectados y dispuestos a entenderse, en el idioma común, antes de salir al recreo.
Las clases son tan motivadoras, argumenta la “seño”, que la clase se convierte en un bosque de dedos dispuestos a leer en voz alta los mensajes que han recibido de otros colegas -franceses, belgas, canadienses- a los que nadie conoce porque, de momento, ni están ni se les espera.
Y rápidamente de manera febril y alocada se ponen a redactar mensajes para los compañeros asignados o a prepararles dibujos. Dos actividades tradicionales de la vieja escuela pero que toman una nueva dimensión gracias a Twiter.
Tras escribir a mano sobre un cuaderno y después de corregir los posibles errores y las faltas de ortografía, los mensajes -que antes fueron palotes- se envían a receptores de otras escuelas que están o estarán enchufados al invento.
-Bonjour, je m’appelle Elise, j’habite à Seclin et j’ai 7 ans.
Así. Frases simples y cortas. Pero que tienen el valor de la utilidad y la inmediatez, de saber que llegan a su destino a la velocidad de la luz. Escribir pensando en aquellos que en cuestión de segundos -de un clic- lo leerán.
Y no como usted y como yo, analfabetos digitales, que nos iniciamos con el pobre “mi mamá me mima” escrito con palotes salpicados de borrones con olor a papel secante. ¡Pobres!
- La phase d’inquiétude des parents est passée- aclara Céline, por si quedara alguna duda sobre las bondades del invento. Que los padres cuentan mucho en la nueva escuela. Como debe ser.
Proyectos escolares, ligados a Twiter, que llevan ya dos años en los liceos franceses y que ahora se está llevando a cabo en la escuela primaria gabacha. Y que, como es habitual, llegarán a España en la próxima década como fija el calendario gregoriano de toda la vida.
- La actividad no desconcentra a los alumnos, -asegura la profe- muy al contrario, cuando no hay pantalla, no escuchan.
Y uno -que es una anticualla paleolítica en estos temas- piensa que quizás es ahí donde radique el problema: que “cuando no hay pantalla, no escuchan”.
Para hacerse escuchar esta generación digital tendrá que hacerlo, ya de por vida, con una pantalla incorporada muy cerca de la frente. Algo parecido a las gafas. Un nuevo apósito para que nadie se distraiga mientras le digan “Buenos días”. Una minipantalla incorporada entre los ojos donde, en diáfanos caracteres digitales, se reafirme el saludo. Porque nadie responderá al audio mañanero del vecino si no va acompañado del correspondiente vídeo. Así de sencillo.
Pero esto son temores de quien practicaba el microblogging arrojando, en bola arrugada de papel grasiento y con la caligrafía torpe de la urgencia, mensajes de amor a la “compa” pelirroja que se sentaba tres filas más atrás, en la vieja escuela. Torpe.



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