Letrak eta futbola

letras

(20/05/2017) Se acabó el llanto.  Los lloricas de turno que confrontan de manera cansina el derrumbe del libro  frente a la apoteosis del fútbol, deberán dedicarse a otra cosa.

 A algo como lo que lleva a cabo el Athletic de Bilbao que, lejos de seguir quejándose del divorcio entre Ronaldo y Cervantes, tiende puentes entre fútbol y literatura.

Podían haber optado por esgrimir uno de tantos lemas en las gradas de San Mamés para hacer lectores, como el de la editorial Gallo Nero, por ejemplo, que vocea a los cuatro vientos la frase “Reading is sexy” (leer es sexy), pero no, han ido de frente hacia el toro, para cogerlo por los cuernos y actuar de forma contundente, que ya está bien de quejas y de llantos.

-Todo es fútbol, ya nadie lee. La dictadura del balón se impone -clama uno de los lectores que se dispone a comprar La espía del emperador en la Feria del Libro.

 Y entonces le digo que no. Que se acerque a Bilbao y vea que no está aún todo perdido, que vea cómo los jugadores del club vasco leen el libro que les sugiere la afición para luego comentarlo en público.

-Estás de broma –me dice incrédulo mientras me dispongo a firmarle la dedicatoria del libro.

Y tengo que seguir argumentando, hablándole de “letras y fútbol”, proyecto del Athletic Club (que este es su nombre) con lectores que van vestidos con la camiseta rojiblanca para leer a Camus o a quien se tercie, en el Athletic  Club de Lectura.

“La lectura, como el fútbol, es algo para compartir. Ningún hincha lo es solo, y ningún lector termina un buen libro sin sentir las ganas de compartirlo con los que más quiere” dicen y nos asesoran desde la página web Letrak eta futbola (Letras & fútbol).

Leo(Messi) no lee. O sólo lee un libro. ¡Ay!”, me quejé hace tres años desde uno de mis artículos, dedicado a los Clubes de Lectura, pero visto lo visto pronto tendré que cambiar de opinión cuando el Club de Fútbol Barcelona, siguiendo el ejemplo vasco, cree su propio club de lectura y cambie las esteladas por libros. Y luego será el turno del Madrid, y el del Sevilla, y el de cualquier club que se precie.

 La imagen se hará viral. Ronaldo y Messi leyendo. Elevando el balompié a cotas cervantinas. Recibiendo quizá el Premio Futbolero de las letras -un balón de oro con un cuento de Borges inscrito en su esfera-.

“¡Quién lee, mete más goles!” será el nuevo lema, el grito de guerra de todos los hinchas. Y uno se imagina, pues soñar aún es gratis, a todo un estadio gritando hasta enronquecer “¡lee!, ¡lee!, ¡lee!” al patán de turno, llamado futbolista, que por no meter no mete goles ni al Arco Iris.

El club de fútbol como club de lectura ya es una realidad en Bilbao y no es un chiste de Txomin, ni de Patxi…¿O sí?

Esto que va Txomin por el camino y se encuentra con Patxi. -Anda la ostia cuanto tiempo Patxi, oye, joder, ¿que llevas en ese contenedor?-pues, mira, llevo libros para un mes, que me han dicho en el Athletic que hay que leer “pa” meter goles…

 Pronto los clubes de lectura, esas aldeas numantinas que no se rinden, esos “últimos de Filipinas” de la resistencia cultural, vencerán al enemigo iletrado, a los “bibliófobos” irredentos y tenaces. A esos siete de cada diez españoles que no pisan nunca una Biblioteca, a ese 35% de compatriotas que, según el CIS, no abren jamás un libro.

 Con ayuda de los clubes de fútbol, los clubes de lectura traerán un nuevo Renacimiento a las ciudades y la Biblioteca José Hierro de Talavera, que cuenta con más de cuarenta clubes de lectura, dejará de ser una excepción en un paisaje lector yermo y en creciente desertización.

Y el tamaño e importancia de los pueblos dejarán de medirse como hasta ahora por el número de bares y apostarán por el de bibliotecas inauguradas.

-Mi pueblo es bastante grande.

-¿Sí? ¿Cuántas bibliotecas tiene?

-Tres…

“El tópico es que los futbolistas no leen y que los escritores no miran el fútbol. En realidad no es así, la relación es mucho más estrecha ahora que nunca”, afirma Ronald Reng, escritor y periodista desde el Club de Lectura del Athletic al que ha sido invitado. Pues eso. Letras y fútbol.



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