La lengua de las camisetas

argentinos

(10/08/2019) El paseo por la ciudad me lleva a fijarme  en las cosas más extrañas: unas veces son el comportamiento de la gente, sus gestos, sus manías, su habla; otras los rótulos que dan nombre a comercios y bares; otras la calidad de sus edificios, su importancia artística e histórica…

 Estos días de agosto me ha dado por leer los mensajes que tanta gente lleva, a pecho descubierto (también en la espalda), en su camiseta.

 Es un ejercicio que solo puede hacerse en verano, cuando abrigos y cazadoras vuelven a los armarios para que la humilde camiseta alivie los calores.

 Un ejercicio que exige rapidez y memoria para ver y escribir a bote pronto el mensaje que se te cruza por la calle. También la consiguiente  discreción para que nadie se sienta incómodo: el mirar fijamente la pechera de alguien puede resultar sospechoso y hasta denunciable.

 Y aquí me ven, mirón de acera, intentando captar con disimulo y presteza los múltiples mensajes que luce cada cual entre pecho y espalda.

 Y al hacerlo saco dos conclusiones: la primera que es más fácil anotar el mensaje que luce la espalda (aunque pocas camisetas lo tienen) que el que adorna el pecho del paseante y la segunda que la gran mayoría de los mensajes están en inglés.

 Lo de la ventaja del espaldar sobre el peto es fácil de explicar. En el primer caso basta con colocarte detrás del mensajero hasta que memorizas el texto (los hay largos, largos, ¡uf!) aunque ello implique alejarte de la ruta y seguirlo discretamente durante varias calles, mientras que en el segundo, las prisas del ciudadano hacen del encuentro un fogonazo que te impide la sosegada lectura y la consiguiente memorización.

 Y luego está lo del inglés que añade dificultad y siempre me genera las mismas preguntas: ¿sabrán sus portadores el significado de lo que proclaman desde su pechera?, en un país en el que tan pocos dominan el idioma de Shakespeare, cuando eligen la camiseta en su ropero ¿sabrán que mensaje trasmiten a quienes se cruzarán por la calle?

 He anotado algunos mensajes “camisetiles” para que vean ustedes que no he perdido el tiempo. En general los hay que expresan deseos o estados anímicos: “love me” (ámame), “sum me” (súmame), “I´m fine” (estoy bien), “I´m a limited edition” (soy una edición limitada); otros que van cargados  de consejos bienintencionados: “don´t give up” (no te rindas), “never stop believing in yourself” (nunca dejes de creer en ti mismo), “Unfollowing the crowd” (no seguir a la multitud), “refuse to grove” (negarse a crecer); otros llevan el nombre de lugares más o menos exóticos: “Hawaii”, “Bronx”, “Venice beach”, “Route 66”…; los hay que lucen palabras cargadas de prestigio: “love” (amor), “freedom” (libertad), “Justice” (justicia), health” (salud), “happiness” (felicidad), etc… Y alguno que me ha generado alguna duda sobre su significado o propósito como “Do you save sommeting to heat?” (¿tienes algo para calentar?).

 Como ven son mensajes más o menos originales que por lo general intentan trasmitir algo positivo en inglés, un idioma cargado de prestigio en nuestro mundo globalizado, pero que en español serían igualmente hermosos.

 Y aquí es donde vuelven a asaltarme las preguntas: ¿por qué apenas llevamos camisetas con mensajes en español? ¿Arrastramos cierto complejo de inferioridad con respecto al inglés? ¿Qué tiene “love” que no tenga “amor”?, ¿por qué “I love Ibiza” en vez de “Amo Ibiza”?

 Con lo dicho no pretendo caer en el reproche (es posible que las camisetas que compramos se confeccionen en su mayoría en China y que la globalización exija que se hagan en inglés), pero me llama la atención y me preocupa el poco aprecio que tenemos por lo nuestro, por el español, por el idioma que más personas hablan en el mundo tras el inglés y el mandarín.

 Y este no sería el único caso de desafecto, ya les hablé en un artículo anterior (“ruta cervantina”) lo que sucede con los rótulos de tiendas y comercios, y en otro (“Cervantes no va a Eurovisión”) lo de los festivales internacionales donde nos representan intérpretes cantando en inglés.

  No sé si en los países de América que hablan español ocurre lo mismo que aquí. Puede ser.

 En cualquier caso la imagen de los argentinos que sufrieron un atentado en Nueva York  hace dos años y cuya foto abre este artículo (cinco de ellos murieron), parece indicar lo contrario y deja en el aire un halo de esperanza: sus camisetas lucen un hermoso LIBRE. Un “libre” sin complejos en la capital del mundo anglosajón. Aquí hubiéramos preferido “feel the freedom” (siente la libertad).



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