En un lugar de internet, de cuyo nombre…

quijote

(20/10/2011) Hay días en los que uno no sabe qué escribir. Es como si el árido otoño que está haciendo historia, además de estragos en el paisaje, hubiera extendido sus largos tentáculos al pozo de las ideas para convertirlo en un secarral.
Y en esas estaba, o sea in albis, cuando recibí el tesoro. Menos mal.
Es una de esas joyas que circulan por Internet. Uno de esos correos que te envían los amigos, que a su vez han recibido de otros amigos, y que se extienden como mancha de aceite entre la parroquia digital que, como saben, es cada vez más numerosa.
Uno de esos pocos correos que merecen la pena entre tantos como nos envían, con la mejor de las intenciones, claro, amigos ociosos que no saben ya cómo sorprendernos. Pobres.
Pues como les iba diciendo, recibí el correo de marras y quedé gratamente impresionado.
Les hablo del “Quijote interactivo” que se ha sacado de la manga de las ideas con mayúscula, la Biblioteca Nacional de España y que es una “perita en dulce” para cualquier paladar que se precie y que se aprecie.
No sé qué equipo humano se esconde tras el trabajo al que se accede con un impersonal http://quijote.bne.es/libro.html pero, sea quién sea, es más merecedor del Premio Nóbel de la academia sueca que algunos indignos receptores del mismo. Y, si no del Nóbel, al menos del Premio Cervantes, para que todo quede en casa.
Viendo el ejemplar digital, uno, al que ya apenas le quedaban dudas sobre el dilema libro digital-libro en papel, ve las ventajas del nuevo formato y admite que, por mucho que ame el papel satinado y el olor a imprenta de los volúmenes antiguos, el libro digital tiene futuro. Me explico:
¿Que se le antoja saber las veces que “El Quijote” esconde el término “España”? , pues lo escribe en el “buscador”, le da a “buscar” y comprueba que aparece ¡sesenta veces!.
¿Que le apetece leer el Quijote sin las dificultades que encierra la lectura del español del siglo XVI? Pues le da a la T de trascripción y ya está.
¿Que la letra es demasiado pequeña para sus ojos miopes y cansados?, no hay problema, le da a la lupa de la derecha y verá las páginas en zoom de alta calidad y ¡cuatro veces más grandes que en el tamaño normal!
¿Que quiere amenizar la lectura con la música que sonaba en aquellos años?, adelante, le da al icono que representa “dos corcheas” y encontrará la “Recercada Segunda” de Diego Ortiz, o la “Chacona” de Juan de Arañés, o el “Romance de Durandarte” de Luis de Milán, o la “Gallarda” de Alonso Mudarra, o “Prado verde y florido” de Francisco Guerrero, o “Canarios” de Antonio Martín y Coll, o lo que sea.
¿Que le gustaría saber las ediciones que se han realizado del mayor tesoro de la literatura española?, hecho, pulsa en el icono correspondiente -un libro abierto-, y comprueba que desde 1605 hasta 1927 han sido 36.
Y ya puestos puede asomarse a la ventana que le ofrece una vista generosa sobre los recursos más utilizados en los libros de caballerías: el acto de investidura, el combate entre dos caballeros, la lucha contra un gigante, el encuentro amoroso y erótico que mueve a los caballeros a luchar en las aventuras más peligrosas, la penitencia del amor, los encantamientos…
Y por si fuera poco lo ofrecido, cuenta también con toda una galería de dibujos y grabados que han adornado las distintas ediciones; y hasta con un vídeo sobre la obra “El retablo de Maese Pedro” de Manuel de Falla, escenificado por el grupo “etcétera”, con dirección musical de Josep Vicent y dirección escénica de Enrique Lanz.
Como ven todo ventajas.
Y luego están los magos del sonido. Esos artistas que han logrado, para los nostálgicos del viejo libro, que cuando pasas página se reproduzca el sonido como si de papel se tratase. Brujos.
Pero, dejen de leerme y, si no la conocen, vayan a la página que les indiqué más arriba. Y ya de paso se la envíen a los amigos.
Es fácil: sólo tienen que dar al icono que se halla bajo la lupa y compartirán el Quijote en Facebook o en Twitter o podrán enviárselo por correo electrónico a sus amigos.
¡Si Cervantes levantara la cabeza!



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