Contra el viento

 

viento

(20/11/2009) Leo con sorpresa que el título ganador del reciente premio Planeta “Contra el viento” estaba registrado previamente por el escritor Xavier Alcalá.
Según este autor su novela en gallego “Cárcere Verde” fue publicada en castellano por la Editorial SM bajo el título de “Contra el viento” con el registro ISBN 84-348-4051-0 y con depósito legal M-11681-1994.
Quienes nos hemos aventurado en la ardua empresa de escribir algún libro siempre hemos tenido la precaución de registrar nuestras obras para evitar el plagio que acecha al trabajo de cualquier autor. Y hemos tenido que realizar una serie de enojosos trámites para evitar tal desaguisado: fotocopiar varios ejemplares, rellenar una instancia sobre el número de páginas, título, encuadre de la obra, etc. y -lo más penoso- pasar por caja para abonar los dineros que la administración nos reclama por el servicio de que la obra quede registrada.
Pues bien, visto lo visto, parece que de nada sirven tales trámites y que en esto también, como en tantas cosas, lo importante es cobrar, sembrar la geografía hispana de funcionarios  y que luego salga el sol por Antequera.
Aunque el escritor Xavier Alcalá no descarta emprender acciones legales contra Ángeles Caso y la Editorial Planeta, uno piensa que la administración, o sea el Ministerio de Cultura con distintas oficinas sembradas por el territorio nacional para el registro de propiedad intelectual, también tendría que decir algo al respecto pues a su buen hacer y a su protección  se acogen los escritores cuando pagan religiosamente los cánones marcados por la ley.
Pensemos que si se plagia un título -lo más visto y recordado en cualquier obra literaria- ¿qué ocurrirá con los párrafos que se hallan en su interior? Mejor no pensarlo.
Así que no le dé usted más vueltas al asunto. Si tiene una buena novela entre las manos y no sabe cómo llamar a la criatura, tome una antología de obras literarias y se de el gustazo de plagiar a cualquier genio de la literatura.
Y puestos a ser atrevidos ¿por qué no titularla “Don Quijote de la Mancha”? Piense querido plagiador que aparte de ser una de las más traducidas y vendidas (con lo que la rentabilidad económica estaría asegurada) el autor ni siquiera se va a enterar. Además, ¡bastante tuvo el pobre con un tal Avellaneda! ¡Como para volver a meterse en pleitos!
Luego, si un bufete de abogados emprendiera alguna acción legal contra usted, diga que no sabía que había una obra con el mismo título (está comprobado que en nuestra España al ignorante se le perdona todo). O mejor, ponga gesto cansino y diga que cómo acordarse, después de tantos años, que ya se había publicado una obra con igual título. Y a ver si cuela. Seguro que sí, visto como está el patio y lo bien que defiende a los autores la administración.
En última instancia para una defensa definitiva e inapelable -o sea, para salirse con la suya e irse de rositas- se excuse en que no sabía que rayos significaba el acróstico ISBN ni para qué demonios servía. Acertará de lleno.



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