Bocallave

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(10/6/2008) El 31 de mayo se celebró, en el incomparable marco del Palacio de Pimentel de Valladolid (lugar de nacimiento del rey Felipe II y sede de la Diputación Provincial), la tercera edición del “Juego de la Boca”, una de tantas actividades con las que el colectivo “Bocallave” intenta revolucionar la vida cultural de la provincia con grandes dosis de imaginación.
Al frente de esta iniciativa se halla José Luis Romero, un hombre curtido en el mundo del arte y de la cultura que desde el año 2006 ha conseguido aglutinar a todo un colectivo de artistas de la más variada procedencia con un objetivo común: disfrutar con las realidades artísticas allí donde se crean y germinan. Porque el arte, según escribe José Luis, se presenta “como algo próximo, cotidiano, universal. Porque las obras de arte las tenemos aquí al lado -en los museos y en esta sala, pero también en la calle y en la escalera de casa- todos los días…”.
En un tablero de unos 60 metros cuadrados confeccionado con obras de más de 60 artistas (que han diseñado cada una de las casillas) tuvimos que improvisar versos y frases de mayor o menor belleza poética los cuatros escritores convocados por José Luis.
Y allí estábamos, con los nervios lógicos de quien se lanza a una desconocida prueba,  Catalina Montes (presidenta de la Fundación Segundo y Santiago Montes y galardonada con el premio de los valores humanos en la Comunidad de Castilla y León), Pilar Iglesias de la Torre, poetisa y pintora con varios libros publicados, Clemente de Pablos Miguel, autor de artículos científicos y de libros sobre cine, y quien escribe este artículo.
El “Juego de la Boca” es una variante del tradicional “Juego de la Oca” con la particularidad de que las Ocas han sido sustituidas por Bocas y que al caer en cualquiera de ellas quienes jugábamos teníamos que improvisar, como más arriba se dijo, frases poéticas para poder seguir jugando. “De boca a boca y digo porque me toca”.
Otra particularidad del juego es que las casillas se disponen en forma de corona circular (imitando una boca abierta) y se agrupan de siete en siete pues, según la teoría hipocrática, la vida del ser humano es una sucesión de nueve ciclos de siete años cada uno (63 años en total, uno por casilla) y se asocian con los hitos más destacados de la existencia.
Ganó la partida Catalina Montes que, como vencedora, tuvo que leer la larga producción poética generada a lo largo de la partida por todos nosotros.
Una mañana intensa y rica en experiencias que la lluvia respetó como si ella también valorase la belleza de las obras que contenía cada casilla.
La convocatoria resultó como otras de “bocallave” y en palabras de su presidente “una invitación a la curiosidad, a la observación y a la comunicación….un estímulo y un revulsivo para la imaginación…un aperitivo para el razonamiento. Que aproveche”.

Ver en Diputación de Valladolid



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