La Tercera Edición Mundial

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(20/03/2026) Ahora, cuando todo el mundo habla de que ya hemos iniciado una tercera guerra mundial y cuando los amantes del deporte se preguntan cada mañana si, viendo cómo está el patio, se llevará a cabo el mundial de fútbol, alguien ha propuesto que se realice un mundial, sí, pero un mundial de lectura que siempre tendrá menos riesgo y nos hará más sabios.

 “Arranca el mundial de lectura” dice el titular que anuncia, más adelante, que en esta tercera edición se participará en un proyecto que propone leer las Odisea de Homero en comunidad. Y es que cuando uno piensa que los humanos no tenemos remedio y que ya no podemos caer más bajo, entonces le llegan noticias consoladoras como esta: la de la Tercera Edición Mundial de Lectura.  Porque si hay algo que puede detener las guerras, ese algo son las palabras: “Tristes armas, si no son las palabras” que dijo el poeta de Orihuela, Miguel Hernández.

 Los objetivos que se propone este certamen literario son, según refiere el coordinador del evento, Santiago Llach, incentivar la lectura de obras relevantes para la literatura, crear comunidades literarias y promover la lectura como práctica colectiva.

 Apunta muy alto Santiago, como si quisiera llegar más lejos con sus objetivos lectores que los misiles que apuntan a los cielos para caer vete a saber dónde.

 Bienvenidos pues a este Campeonato Mundial de Lectura porque, aunque ahora tenemos muchas posibilidades de leer en los distintos soportes que manejamos, seguimos haciéndolo a la misma velocidad que lo hacían en los tiempos Homero.

 Hay que leer literatura, sí. Sumergirse en esas obras que exigen atención y esfuerzo y que nos sacan de nuestra zona de confort mental para llevarnos a territorios imprevistos.

 Además de Homero, la edición, que se ha iniciado el nueve de este mes y que se extenderá hasta noviembre, contará con autores como Dante, Margaret Atwood, Joyce y Borges. Sí, con Borges también, con el escritor que dijo aquello de “la lectura es una de las formas de la felicidad”.

 “Tristes guerras si no es amor la empresa. Tristes, tristes”, así que no nos queda otra, querido Miguel, que armarnos de palabras y armar a los más jóvenes, esos que crecen en el entorno digital, tan hostil a la lectura y tan refractario a la concentración, y conducirlos hacia las viejas historias, hacia los viejos libros que nunca mueren.

 Porque la lectura es una enfermedad que causa “terribles” efectos secundarios: crea ciudadanos responsables y críticos y contribuye a un mundo mejor, evitando el retroceso a la barbarie y la manipulación por parte de quienes tienen todos los poderes.

 Bienvenido, pues, a este Tercer Campeonato Mundial que nos lleva a una lectura profunda, crítica y analítica. A una lectura que, hablándonos de la condición humana y reflexionando sobre ella, nos permita conocernos mejor y nos cure de tanta violencia. A una lectura que siembre libertad y fraternidad, que cree comunidades literarias.

 Y hacerlo con la Odisea, ese libro sobre una persona, Odiseo (Ulises), que vuelve de la guerra buscando la paz del “hogar, dulce hogar”, y se encuentra con otra guerra que no por doméstica es menos cruel. Porque para los griegos son dos cosas las que hacemos los humanos de entonces y de ahora: guerrear para coger lo que queremos (la Ilíada) y volver a casa para contarlo (la Odisea) y todos los libros del mundo son variaciones de esos dos libros.

 Volver y escapar de nuevo, ese es el destino que nos marca Homero desde hace tres mil años, con las mismas pasiones, con las mismas guerras, pateando esa rueda de hámster que es la historia.

Hay un pasaje en la Odisea en el que Ulises al bajar al Hades (el reino de los muertos) se encuentra con Aquiles (protagonista de la Ilíada) y le dice “qué bien estás aquí, viviendo ya en la memoria de los hombres, en la gloria”, a lo que Aquiles le responde: “preferiría ser el siervo del último de los siervos y estar vivo, a ser el monarca de las sombras y estar muerto”.

 Bienvenido sea por lo tanto el Tercer Campeonato Mundial de la Lectura que ya va por los dos mil suscriptores y espera superar los tres mil. Bienvenidos a ese viejo oficio de pensar el mundo que es la lectura.

 Quiero terminar este recorrido con dos frases. La primera de filósofo Emilio Lledó y la segunda del escritor Juan Villoro:

“La lectura de libros es el más asombroso principio de libertad y fraternidad”.

“La lectura y la literatura son formas de la amistad”.



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