Femenino singular

(10/12/2011) Asisto, en apenas dos días, a la presentación de la obra de dos mujeres singulares.

Una, “Cuentos en Navidad. Escenografía del cuento romántico” de Rosana Largo y otra la “Geología de una poética” de Pilar Iglesias de la Torre.
Dos obras para paladares exquisitos en los días previos al turrón y las mantecadas.
Dos obras para masticar lentamente, saboreando y retardando lo más posible la deglución y el trago.
Rosana Largo Rodríguez lleva tiempo asombrando a la ciudad con una obra luminosa y atípica que recrea el cuento clásico del periodo romántico y que nos eleva a patrias de infancia y a mundos oníricos de hadas, brujas y bellas durmientes. Ese mundo que subyace en lo más profundo de nuestro cerebelo y que duerme en nosotros desde la noche de los tiempos.
Personajes de época victoriana y posiblemente desgastados por el mucho uso pero que vestidos por Rosana se nos hacen de una modernidad provocativa e inquietante.
Y es que Rosana viste como nadie a sus muñecas de Jumeau, de Armand Marseille y de J.D Kestner, para que penetren en nuestro mundo tan virtual él y, saltando por encima de realidades estériles y mediocres, retorne al lugar de los cuentos ahora que la Navidad se viste con el traje nuevo de la llegada.
Con adornos de tul, plumas y cuentas de cristal, los zapatos, bolsos y sombreros de sus muñecas parecen cobrar vida propia como si quisieran, también ellos, salir del personaje que los viste y apresa, para vivir en otros cuentos, en otros sueños. Cuentos dentro del cuento. Sueños dentro del sueño.
Muñecas que se transforman en seres inquietantes, gatos que se convierten en personajes, personas que son gatos; todo un mundo onírico para la reflexión, para la penetración en el pensar más recóndito y atávico de nuestra existencia. Cuento como filosofía o filosofía del cuento, que tanto monta, monta tanto.
Obra provocativa que recrea “las meninas” de Velázquez con personajes felinos y los adentra de este modo, en el mundo de la fantasía, del cuento. ¿Hay quién dé más? Obra, en todo caso, que asesina la indiferencia, el tedio y lo vulgar.

No leo, devoro la “Geología de una Poética” de Pilar Iglesias de la Torre, magnífica antología bilingüe traducida y comentada, o mejor, reflexionada, por Pere Bessó i González.
Pilar Iglesias de la Torre -quédense con este nombre porque dará que hablar si es que no lo está dando ya-, poeta de mundos opuestos o que eran opuestos hasta que los auscultó con su mirada médica y sabia.
Y es que solo Pilar puede hacer que dos antónimos tan enfrentados, tan aparentemente enfrentados, dos mundos tan distantes, tan aparentemente distantes, como el de la Geología y la Poesía se abracen y copulen en el alma de sus poemas.
Lo dice, mejor que yo, Pere Bessó cuando afirma que Pilar está por la labor de “mostrar que pueden subsistir en el mismo cuerpo y en la misma mente el discurso que se anega con las aguas de las disciplinas objetivables de la ciencia y de la técnica y aquél que se anega con los charcos y ciénagas que son motor del poema…”.
Dicho lo cual, el traductor, y excelente poeta, se presta a desentrañar la enorme carga poética de un poemario cuyos títulos, sugerentes y provocadores, ya son en sí poemas: “Al exterior de la galaxia”, “¿Quién tiene nombre?”, “Descorrida la cortina”, “Eterno yacimiento”, “En el confín de los secretos”, “Historia clínica”, “Primera plana”, “Instante”, “Alpinista”, “Bisectriz para un adentro”, “La estepa de las manos”, “Hacia ti”, “Cardiopatía Isquémica”, “La leche de los pechos”, “R.M.N.”, “Pentagrama de horizonte”.
Tras leer su obra, sólo me queda gritar a Pilar lo que ella misma nos aconseja desde su “Que no te diga nadie”. ¡¡Pilar!!:

“No des la espalda
a tus poemas
ni dejes en blanco
lo profundo de tu mente…que no te diga nadie,
que no te diga
que dejaste de visitar la explanada
y aquel camino que se adentraba en el bosque,
que no te diga el corazón
que huiste de él
o le dejaste”.

Dos mujeres en la ciudad de las nieblas. Dos nombres para aderezar la comida de la Navidad..

 PILAR IGLESIAS



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